( #VIDEOS ) DIAMOND LEAGUE LONDRES: COLEMAN SE LESIONA, BAKER GANA Y BOSWORTH BATE EL RÉCORD DE LOS 3.000 MARCHA

El evento de Londres ha vivido el infortunio de uno de los grandes atractivos del presente y futuro de la velocidad.

Este viernes se clausuró el mitin de Mónaco de la Diamond League con una actuación estelar por parte de uno de los dos velocistas nominados a constituir el relevo natural de Usain Bolt. En la reunión del Principado saltaría la banca el estadounidense Noah Lyles, que con 20 años se encargó de pulverizar la plusmarca de los 200 metros. Su manera de desenvolverse le llevó a sonrojar al actual campeón del mundo, Ramil Guliyev. Firmó un crono de 19.65, récord personal dentro de una trayectoria que no para de asombrar.

Porque Lyles corre más rápido que el astro jamaicano cuando tenía su edad. Y este sábado, en el mitin de Londres del prestigioso circuito internacional de atletismo estaba congregado el otro estadounidense joven y llamado a hacer sombra a los registros de Bolt. Se trata de Christian Coleman, el plusmarquista histórico de los 60 metros lisos y rival predilecto de Lyles en la lucha por el trono del hectómetro en el próximo lustro. Pero el afamado sprinter de 22 años causó baja.

El medallista de plata en los pasados mundiales y único atleta capaz de ganar a Bolt dos veces en una cita se resintió de unas molestias musculares durante el calentamiento y decidió abandonar la competición. No iba a arriesgar su anatomía. Su horizonte brilla demasiado como para ir trompicándolo con lesiones evocadas al forzar un desarrollo físico que, en cualquier caso, iba a resultar mermado en relación con la explosiva potencialidad que ha demostrado.

Este agujero en el cartel londinense lo amortizaría el oponente secundario de Lyles y Coleman. Ronnie Baker, también de Estados Unidos, alzó los brazos en los 100 metros lisos disputados en la primera jornada de la Diamond League de Londres. Este tercer nombre en discordia, de 24 años, «sólo» pudo correr hasta parar el crono en el 9.90 que le entregó el trofeo. «Sabía que esta es una pista rápida y hoy me sentí rápido», declararía.

Baker superó al británico Zharnel Hughes (9.93) y al sudafricano Akani Simbine (9.94). En esa final, que se desnudaría como elitista al contener a seis de sus participantes corriendo por debajo de los 10 segundos, el estadounidense repitió el tiempo autografiado en la sesión matinal. Por ello, quiso poner en valor «esta consistencia» que le puede conllevar una senda para «mejorar» con la idea del afianzarse en el «liderazgo mundial» de esta disciplina. Trabajo tiene, desde luego, paradar caza a sus precoces e ilustres compatriotas ausentes.

Por otro lado, en la categoría femenina del hectómetro volaría Shelly-Ann Fraser-Pryce. La jamaicana, siete veces campeona del mundo, bajó de los 11 segundos para sorprender a sus contendientes y cantar victoria en el regreso a la compatición sólo un mes después de haber sido madre. Este mito caribeño de la velocidad firmó un 10.98 que dejó en la estacada a la estadounidense Dezerea Bryant y a la también jamaicana Jonielle Smith. «Estoy contentísima. Me había tomado un tiempo. He tenido a mi hijo y he vuelto. Tengo 31 años, pero decidí continuar trabajado duro«, confesó.

En contraste con la cita monegasca, que vio varias marcas rupturistas y cimas del año, el evento británico no arrancó con actuaciones excelsas. Sólo se desmarcaría de esa densidad el marchador local Tom Bosworth. El Estadio de Londres ejercería como marco idílico de su nuevo récord mundial en los 3.000 metros marcha. Cruzaría la meta con un tiempo de 10 minutos 43 segundos y 9 centésimas, un crono nunca visto en la historia de esa disciplina.
El marchador británico, de 28 años, fue capaz de gestionar las dos amonestaciones de advertencia que le fueron mostradas durante la carrera. Lució astucia e inteligencia para eludir al tercera descalificadora mientras iba al galope de su ambición por firmar una gesta. Y lo alcanzaría, batiendo su propio récord y confirmando su gran estado de forma. No obstante, vino de haber sido plata en los Juegos de la Commonwealth celebrados el pasado abril. Atrás parece quedar la eliminación sufrida en los Mundiales de 2017.

Por último, las tres pruebas postreras depararon los triunfos de Karsten Warholm (400 metros vallas), Paul Chelimo (5.000 metros) y de Abdalleleh Haroun (400 metros lisos). El primero, noruego de 22 años y vigente campeón mundial, batió su mejor marca personal y fijó un nuevo récord nacional con su 47.65; el segundo, estadounidense, se coló entre los etíopes Muktar Edris -campeón del mundo- y Yomif Kejelcha para subir a lo alto del podio; y el tercero, catarí, dominó la distancia con un registro de 44.07 segundos que dejó lejos a Paul Dedewo (44.43) y a Kirani James (44.50), segundo y tercero, respectivamente.

La segunda jornada de la Diamond League tuvo un buen remate en la capital británica, con marcas excelentes y extraordinario espíritu competitivo. En salto de altura femenino la rusa Mariya Lasitskene (autorizada a competir por la IAAF, a pesar de que su país está sancionado por dopaje de Estado) saltó 2,04, mejor marca del año, y luego intentó 2,08, sin éxito. Se trataba de un prólogo a su ataque al récord mundial de la búlgara Stefka Kostadinova (2,09 en Roma 1987), pero no hubo lugar. Segunda fue la italiana Elena Vallortigara, que se elevó hasta 2,02

En los 200 metros, también femeninos, la estadounidense Jenna Pradini corrió en 22.16 y la holandesa Dafne Schipper, actual campeona mundial, volvió a fracasar: 22.42 y séptima plaza. Hace pocos días, en la Diamond de Mónaco, fue quinta en los 100 metros con 11.12.

Buena carrera en los 100 metros vallas, con triplete estadounidense, cuyas atletas dominan de forma esplendorosa la competición en los últimos tiempos. Kendra Harrison terminó en 12.36, mejor marca mundial del año, Brianna McNeal fue segunda con 12.47 y Shakira Nelvis tercera en cuatro centésimas más.

En la cateroría masculina lo más relevante fueron los 1:42.05 del keniano Enmanuel Korir, en una carrera en la otros tres atletas bajaron de 1:44.00: el estadounidense Calyton Murphy (1:43.12), el keniano Wyclife Kimyamal (1:43.12) y el el botsuano Nijel Amos (1:43.29).

Excelente registro del sudafricano Luvo Manyonga en longitud, con 8,58, secundado por su compatriota Ruswahi Samaani (8,42). El británico Greg Rutherford, campeón olímpico en Londres 2012, y que había anunciado su retirada, hizo dos nulos y terminó con unos testimoniales 7,55.

 

FUENTE: www.elimparcial.es y AS.com